La fuerza del silencio

La fuerza del silencio

La fuerza del silencio.

La ausencia de sonidos puede ser la puerta de entrada a un mundo lleno de significados.
Llegar a tener un tiempo de silencio te permite escucharte a ti, tu propia voz acallada por tantos ruidos; y si la mente también se calma, será mucho más fácil apreciar y resolver las diferentes situaciones que vivimos.

El silencio nos da la oportunidad de escuchar tu propio cuerpo, tus latidos, tu respiración, tus leves movimientos, internos y externos,…
El ruido invade nuestra vida, en todo momento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las máquinas están por todas partes construyendo, derribando, circulando; oímos cuando agujerean una pared, cuando nos envían un mensaje, música estruendosa a través de la ventanilla de un coche, el despertador…

Quizás no existe el silencio absoluto, incluso en nuestro propio silencio escuchamos los de nuestro cuerpo. Pero cuando hablamos de silencio hacemos referencia a escuchar nuestra respiración, a relacionarnos con sonidos que nos aportan un estado de tranquilidad y relajación: el sonido del agua de un río, las olas chocando con la orilla de la playa, el canto de los pájaros, el silbido del viento,…Asociamos el silencio a un estado de bienestar.

Estar en silencio pone a prueba nuestra capacidad de estar solos. No tener que expresar como nos sentimos, solo experimentarlo, interiorizarlo. Y no sabes que pasa, pero es un momento mágico: es la ausencia de ruido, estar contigo, revisar tu interior, aclarar tus ideas,…, desde la tranquilidad, experimentar tus sensaciones. Tú y Tú. No hay necesidad de explicar nada.

En esta sociedad tan ruidosa, una persona silenciosa es rara, loca,…, porque la ausencia de ruido se traduce como creencia de aislamiento.

Hay una necesidad interna de buscar el silencio, una necesidad de entablar una relación más íntima con nosotros mismos, de recuperar todo aquello que el ruido se ha llevado.

La incapacidad de callar tiene un nombre: logorrea: opinar siempre, interrumpir constantemente a los demás, no callar nunca. No es más que la inseguridad, el miedo a uno mismo, a que el silencio predomine y tengas que enfrentarte a tu yo interior y que lo que veas no te guste. Pierdes la capacidad de disfrutar del sosiego del silencio, de descubrirte.

Debemos entrenarnos al silencio y hacerlo algo habitual en nuestra vida. Disfrutar de él nos aporta grandes beneficios internos.

Cielo e infierno

Cielo e infierno

Cielo e infierno

En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un discípulo preguntó a su maestro:

– Maestro, ¿cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?

Y el maestro respondió:

– Es muy pequeña, y sin embargo de grandes consecuencias. Vi un gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. En su derredor había muchos hombres hambrientos casi a punto de morir. No podían aproximarse al monte de arroz, pero tenían en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud. Es verdad que llegaban a coger el arroz, pero no conseguían llevarlo a la boca porque los palillos que tenían en sus manos eran muy largos. De este modo, hambrientos y moribundos, juntos pero solitarios, permanecían padeciendo un hambre eterna delante de una abundancia inagotable.

Y eso era el Infierno.

Vi otro gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. Alrededor de él había muchos hombres, hambrientos pero llenos de vitalidad. No podían aproximarse al monte de arroz pero tenían en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud. Llegaban a coger el arroz pero no conseguían llevarlo a la propia boca porque los palillos que tenían en sus manos eran muy largos. Pero con sus largos palillos, en vez de llevarlos a la propia boca, se servían unos a otros el arroz. Y así acallaban su hambre insaciable en una gran comunión fraterna, juntos y solidarios, gozando a manos llenas de los hombres y de las cosas, en casa.

Y eso era el cielo

Anónimo

Acelerar la ley de Atracción

Acelerar la ley de Atracción

Acelerar la ley de Atracción

Es realmente fácil, si usted logra confiar y creer, aún sin ver las manifestaciones, si no se desanima y sigue adelante aunque sus esfuerzos parezcan en vano, y si no trata de manipular las cosas, pensando de qué manera va a obtenerlas. Usted conseguirá acelerar la ley de atracción.

Aquí están unas de las principales fallas que se cometen al aplicar la ley de atracción.

La impaciencia:

No se desespere porque las cosas no se le manifiestan rápidamente, si es constante y paciente, verá los milagros llegar a su vida. Recuerde que usted es el creador de su propio mundo, y por lo tanto, ha estado creando su mundo desde que nació, entonces todo lo que está anclado en su mente es lo que se ha manifestado durante toda su vida: los miedos, los fracasos amorosos, la falta de dinero…, usted mismo ha hecho que esas cosas sean su realidad. Ahora tiene que rechazar esos pensamientos, quitarlos de su mente y remplazarlos por los nuevos pensamientos, eso le tomará un tiempo mientras su mente se acostumbra a los nuevos mensajes que usted le está enviando.

La inconstancia:

Para acelerar la ley de atracción, tiene que ser perseverante y muy constante. Por ejemplo, si usted quiere tener un cuerpo tonificado, necesariamente está obligado a hacer ejercicio de manera regular, esto significa que tiene que crear una rutina de ejercicios si quiere conseguir cambios en su cuerpo. Lo mismo sucede con el cambio de mentalidad. Practicar un día o dos, o una semana solamente, NO SIRVE, usted tiene que crear un hábito y mantenerlo, repetírselo todas las veces que pueda durante el día. Unas personas tardarán un poco más que otras para observar resultados de acuerdo con el grado de pesimismo y negativismo con el que esté contaminada su mente, y dependiendo del tiempo que le dedique.

Después de un corto tiempo comenzará a ver pequeños resultados, luego las manifestaciones serán mayores, hasta que con la práctica usted se encontrará creando el mundo que desea.

La falta de fe:

Cuando haga las afirmaciones, créaselas, sienta que ya tiene lo que está diciendo. Usted lo tiene que pensar y además lo debe creer aunque no lo esté viendo realmente todavía, porque si su pensamiento no corresponde a su realidad, usted se mostrará incrédulo y así no le va a funcionar.

Si usted hace una afirmación, si dice por ejemplo: Yo tengo mucho dinero, pero su realidad actual es que está lleno de deudas y de problemas económicos, entonces, su mente subconsciente va a rechazar esa afirmación y la anulará, porque es más fuerte su creencia de que no tiene dinero porque es lo que se está manifestando en su vida en este momento: la carencia, la falta de plata. El universo vibra con su pensamiento más fuerte, que en este caso es el de la dificultad financiera.

No sirve de nada decir las afirmaciones, pero en su interior pensar y sentir lo opuesto. El universo actuará rápidamente en la medida en que los deseos, los pensamientos, las emociones y la energía sean las correctas.

Para acelerar la ley de atracción, siga creyendo siempre y su mente terminará por aceptarlo.

Querer que las cosas se hagan a su modo:

No le diga al universo de qué manera tiene que cumplir su deseo, porque estará colocando barreras y por lo tanto impidiendo que le sea cumplido. Debe estar dispuesto a recibir, entréguese sin poner condiciones, sin decir cuándo, cómo o dónde debe suceder.

Solamente decrete con fe, no se preocupe de qué manera le van a llegar las cosas, quédese tranquilo pero actúe según las oportunidades se vayan presentando en su camino y dispóngase a recibir todas las bendiciones que el universo tiene para otorgarle.

Cuando tenemos un problema, nos concentramos en sensaciones de ansiedad, miedo, desesperación, angustia, duda, por no poder conseguir lo que necesitamos o queremos, pero cuando nos entregamos confiadamente, nos desprendemos de esos temores y logramos eliminar las creencias limitantes que bloquean nuestra mente y empezamos a ver manifestados nuestros deseos como por arte de magia.

Tal vez, para usted no es tan fácil obligar a su mente subconsciente a creerse las cosas anticipadamente, esto es porque su mente consciente filtra todos los pensamientos y por eso usted se crea esas barreras que le están impidiendo crear su nueva vida.

Si quiere que sus pensamientos entren directamente a su subconsciente y se graben rápidamente sin que su mente consciente se entere, para que no pueda bloquearlos, existe una poderosa herramienta para cambiar los patrones mentales, de forma rápida y fácil, que le permitirá transformar su vida y acelerar la ley de atracción, se trata de los audios y videos subliminales, un método garantizado que cambiará su vida en sólo dos meses.

RECUERDE: Todo está en su mente, cambie su mente y cambiará su mundo.

Agujeros de gusano en el pensamiento

Agujeros de gusano en el pensamiento

Agujeros de gusano en el pensamiento

 

El grado energético en que quieren (o desean) algo, está matemática y exponencialmente alineado con su poder para manifestarlo.

Cada uno de sus pensamientos tiene su propia conciencia. Es una conciencia dentro de una conciencia. Dentro de cada pensamiento reside un campo electromagnético de posibilidades. Estas posibilidades son atraídas magnéticamente hacia otras energías de vibracion similar. Cuando suficientes energías forman un vínculo de similitud, entonces manifiestan el objeto de su intención en forma física. Cada pensamiento tiene un pulso vibratorio que magnetiza otros pensamientos similares. A medida que ellos responden al llamado energético, comienzan a latir y entonces se conectan con la imagen de lo inherente dentro de cada uno de ellos y crean lo que acordaron.

En otras palabras, todos los pensamientos, sin importar lo que sean, tienen el potencial de manifestarse. La creencia crea un agujero de gusano vibratorio seduciendo al pensamiento hacia la forma. Se ha demostrado que el ADN tiene su propio lenguaje muy similar al lenguaje de los humanos. Se cree que el lenguaje humano está basado en el lenguaje de nuestro ADN interno. Cada célula de su cuerpo escucha cada palabra que ustedes pronuncian y piensan y luego crea a partir de ese diálogo. El ADN no descarta nada como un pensamiento casual o afirmar que estaban bromeando. Todo se toma en serio y luego se encamina hacia la forma inherente en cada uno de ellos y crean lo que acordaron.

Su ADN cree que ustedes son el comandante en jefe, los ve como un dios en aprendizaje y, siguiendo las instrucciones de los padres universales, obedece cada palabra y capricho suyos. Las cláusulas de “solo estoy bromeando” no residen dentro de la inteligencia de la estructura del ADN, porque responde a todos los pensamientos y palabras.

A medida que aprendemos a comunicarnos con nuestro universo interior en el camino a la creación de nuestro prometido cielo en la Tierra personal, es importante tomarse tiempo para aminorar la velocidad y estacionarse en el corazón. Al entrar en el templo interior, nuestro diálogo con nuestro ADN se oye alto y claro, sin bullicio externo. Al adentrarnos más en la comunicación con nuestra conciencia celular, descubrimos infinitos caminos de creación a nuestra disposición.

Estamos dentro de nuestro templo viendo muchas columnas doradas de posibilidad. Reflexionamos sobre los resultados. Para nuestro ADN y primos celulares todo y cualquier cosa es posible. El yo percibe nuestros deseos más profundos creando un charco para chapotear en él en lugar de un océano para nadar. ¿Quiénes somos nosotros para obstaculizar nuestro propio camino y sabotear lo que el universo ha estimado que hagamos?

Cuando estamos en un estado refinado de comunicación del ADN podemos viajar al pasado, al futuro… y más allá, a través de los agujeros de gusano del pensamiento. Ellos se abren dentro de la espiral del ADN cuando estamos en un estado distendido de meditación. Tenemos la capacidad de trascender el tiempo y el espacio. En este lugar que está conectado a todo tiempo y espacio, podemos ver lo que está por venir con el fin de sanar el pasado y conectarnos con nuestras más profundas verdades antiguas en el ahora.

Cuando vamos a nuestro interior, cualquier cosa es posible. Nos corresponde a nosotros mantener esa preciosa perla de posibilidad y no dejarla caer en la playa de nuestra propia confusión. Al visitar el panorama de todo tiempo y espacio interno aférrense a los tesoros que traen de vuelta. Estas son verdades celulares que reincorporan. Ustedes son custodios de lo que podría ser, ¿de lo que fue …? y de lo que será. Hónrenlos como a sus tesoros más preciados. Son mundos que están esperando ser dados a luz.

Gillian MacBeth-Louthan

Cómo los pensamientos se vuelven enfermedades

Cómo los pensamientos se vuelven enfermedades

Cómo los pensamientos se vuelven enfermedades.

 

Si no cuidamos nuestros pensamientos y procesos mentales, la bioquímica de nuestro organismo sencillamente seguirá un patrón equivocado y nos inundará de toxinas que no juegan a nuestro favor, sino que nos debilitan, primero emocionalmente y después orgánicamente.

A menudo leemos en libros de autoayuda o autoconocimiento que los pensamientos de carga negativa o destructiva afectan a la salud y pueden crear enfermedades. Que cuidar nuestros pensamientos puede tener una incidencia directa en nuestra salud, como poco.

Este tipo de aseveraciones, así tan resumidas (porque la industria editorial de hoy en día parece premiar los libros comerciales y resumidos, frente a los detallados y más técnicos) son una realidad. El problema es que no se explica el proceso por el cual el pensamiento de las personas se convierte directamente en parte de su salud, creando enfermedades y patologías o produciendo todo lo contrario: mejoría y curaciones.

En el post de hoy vamos a hacer lo que muchos de esos documentales y libros no hacen: explicar cómo funciona y de qué manera opera el proceso bioquímico completo por el cual nuestros pensamientos afectan directamente a nuestra salud tanto para bien como para mal.

Porque creemos que todo lo que se explica es fácilmente comprensible, mientras que lo que no se explica pasa a formar parte de la creencia. O se cree o no… pero no se comprende.

Veamos a ver de qué manera un simple pensamiento (cada pensamiento que tenemos) afecta, física y materialmente, a nuestro organismo. El proceso es tan enriquecedor como interesante, de manera que merece la pena conocerlo a fondo porque, así, nos estaremos conociendo a nosotros mismos. Estaremos conociendo cómo opera nuestra Máquina Perfecta: la Mente, y su extensión: el cuerpo.

 

 

EL PROCESO QUE SIGUE UN PENSAMIENTO PARA CONVERTIRSE EN ENFERMEDAD (O TODO LO CONTRARIO):

El pensamiento es la actividad de nuestro cerebro. Los pensamientos, las emociones, cómo nos sentimos, nuestra personalidad, la forma en que respondemos a nuestra vida… Todo ello forma lo que conocemos como “Mente” o actividad mental. Pero ahora nos interesa analizar el pensamiento como el flujo de actividad eléctrica que se desarrolla en nuestro cerebro, concretamente, la actividad comunicativa entre las neuronas.

Esas conexiones eléctricas interneuronales son las que dan lugar a lo que conocemos como pensamientos (ya sean imágenes, sonidos, recuerdos y memorias, inspiraciones, ideas, etc…).

Una vez el cerebro ha creado y perseverado en una serie de pensamientos de un determinado tipo (alegres, destructivos, de crítica, humorísticos, inspirativos…) nuestro hipotálamo (el gran laboratorio químico de nuestro organismo) se pone en marcha. ¿Forma de proceder? Tan simple de describir como compleja es en su funcionamiento: el hipotálamo se pone a crear hormonas (péptidos) directamente vinculados a los pensamientos que nuestro cerebro está teniendo. Es decir, que nuestro hipotálamo creará combinaciones químicas de la misma tipología que los pensamientos que nuestro cerebro está produciendo.

De este modo, aparecen las “emociones”. Nuestro hipotálamo, al segregar e inundar el torrente sanguíneo con esas hormonas vinculadas a nuestros pensamientos, hace que nuestro cuerpo cree sensaciones. Por eso nos sentimos bien o mal, alegres o abatidos, calmados o nerviosos, como respuesta a nuestros pensamientos. Se trata, sencillamente, de que nuestro centro bioquímico (el hipotálamo) está creando productos químicos como el más perfecto laboratorio imaginable, para “dar forma de sensaciones” a los pensamientos que está produciendo nuestro cerebro.

Nuestro hipotálamo puede crear péptidos que nos hagan actuar deprisa ante situaciones de estrés; o puede segregar hormonas placenteras para adormecernos o para “premiarnos”. En definitiva, puede crear una sustancia química natural para cada proceso mental que esté en ese momento en marcha.

EL PROBLEMA:

El problema es que, por desconocimiento de estos procesos, la gente no es consciente de la importancia que tiene “pensar correctamente”. No se trata aquí de defender un tipo de pensamiento religioso o moral, ni nada por el estilo. Cuando decimos “pensamiento correcto” queremos decir, ni más ni menos, que el que sea adecuado y beneficioso para cada uno de nosotros. Ni más ni menos.

Como la mayoría de las personas desconoce la maquinaria bioquímica que se pone en marca cada vez que nuestro cerebro produce pensamientos de un tipo o de otro, la gente simplemente no puede controlar cómo se siente, o lo que es mucho más importante, no puede controlar el hecho de que muchas de esas sustancias químicas vinculadas a pensamientos destructivos, están literalmente, envenenando su cuerpo a diario y de ahí surgen enfermedades.

Pero vayamos por partes, ya que hemos dicho que íbamos a explicar el proceso completo y de forma clara:
Si, por ejemplo, permitimos que las tensiones de cada día nos mantengan en un estado de estrés, o de alerta y desconfianza (actividades que realizará nuestro cerebro a través de los pensamientos que crea y que no se controlan), nuestro hipotálamo responderá segregando sustancias químicas que colocarán nuestro organismo en modo “ataque/huida” que es la respuesta interna ante el peligro y, por ello, frente a una situación de vida o muerte.

Esa actividad del hipotálamo que es tan importante y decisiva en momentos puntuales de verdadero peligro, se vuelve autodestructiva cuando se experimenta muy continuada y regularmente. El estrés, la ansiedad, la prisa, la urgencia, la preocupación… hace que nuestro cerebro cree situaciones inexistentes y, como respuesta química a ello, nuestro hipotálamo segrega las hormonas correspondientes a un ataque o a una situación de peligro inminente para nuestra vida… Y así, durante horas al día, y durante días y días al año. Eso, simplemente, destroza nuestro cuerpo por intoxicación bioquímica, dado que ningún organismo puede vivir permanentemente en estado de shock, de peligro o de estrés/miedo continuado.

Esto es lo que da lugar a infartos, anginas de pecho, úlceras gastrointestinales, hipertensión arterial, diabetes y un largo etcétera de patologías que pueden llegar a ser mortales. Y todo comienza… En nuestros pensamientos descontrolados que han dado la orden equivocada a nuestro hipotálamo para que produzca sustancias que, segregadas de manera continuada en nuestro torrente sanguíneo, envenenan nuestro cuerpo.

MÁS PATOLOGÍAS CON ORIGEN EN LA GESTIÓN DEL PENSAMIENTO (EXPLICADAS):

Otro cúmulo de patologías y enfermedades que nuestro cuerpo padece sin que fuera necesario y que están directamente vinculadas a la forma en que pensamos son las infecciones víricas y bacteriológicas.

El procedimiento es similar al anterior, pero no idéntico: bajo situaciones constantes de estrés, miedo, ansiedad y preocupación, como hemos explicado, nuestra actividad hormonal pone en marcha procesos de defensa/respuesta. Es decir, tensiona músculos, prepara el cuerpo para la potencial huida, redirige la circulación sanguínea, paraliza procesos internos no vitales, para atender una supuesta amenaza que no existe… pero que estamos imaginando.

¿Qué logra todo esto?… Pues ni más ni menos, que nuestro sistema inmunitario se desgaste, se colapse y no pueda repeler ataques que, en situaciones normales, está combatiendo y rechazando a diario (cuando funciona bien, claro está).

Así pillamos una gripe, sufrimos alergias, tardamos más en cicatrizar o en repeler infecciones, etc.. etc…

Y todo comienza por la actividad mental.

Debemos tener en cuenta, ahora que sabemos cómo opera la bioquímica de nuestro cerebro, que nuestros pensamientos son las “instrucciones” que le dará nuestro cerebro a nuestro hipotálamo para que éste cree las hormonas que correspondan a ese estado mental. Si no cuidamos nuestros pensamientos y procesos mentales, la bioquímica de nuestro organismo sencillamente seguirá un patrón equivocado y nos inundará de toxinas que no juegan a nuestro favor, sino que nos debilitan, primero emocionalmente y después orgánicamente.

Nuestros órganos dejan de funcionar adecuadamente para hacerlo en modo “alerta”, si vivimos bajo situaciones de estrés sostenido, prisa, preocupación y ansiedad. Con ello la circulación sanguínea falla, la tensión se dispara, la actividad nerviosa salta por los aires y aparecen las enfermedades en órganos como el corazón, los riñones, el páncreas y un largo etcétera de variables.

Del mismo modo, esas instrucciones incorrectas que no hemos sabido parar y revertir en nuestros pensamientos afectan a nuestro sistema emocional: agotamiento, pena, rabia, frustración, depresión, bipolarismo… y un largo etcétera de variables de orden nervioso y emocional. Tan peligrosas o más que las orgánicas.

EL CONOCIMIENTO ES LA SOLUCIÓN

Ahora que sabemos cómo se origina el proceso (pensamiento – hipotálamo – hormonas – envenenamiento del cuerpo – destrucción del sistema inmunitario) podemos también invertir el proceso.

Pensamientos de confianza, amor, seguridad, tranquilidad, calma, paz, alegría… Inician una secuencia totalmente diferente a la que da lugar a enfermedades. En estos otros casos, nuestro hipotálamo produce hormonas endorfinas, placenteras, de anestesia, calma, tranquilidad etc… Que contribuyen a que nuestro organismo pueda operar con normalidad y no bajo amenazas.

Nuestro sistema inmunitario puede hacer su trabajo de manera eficiente, el riego sanguíneo sigue el modelo y ritmo óptimos, nuestros órganos operan bajo condiciones perfectas.

 

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