En busca de la trascendencia – Osho

En busca de la trascendencia – Osho

Osho.  En Busca de la Trascendencia.

PREGUNTA

¿En qué plano logra el meditador el estado de no-pensamiento?  ¿Pueden existir pensamientos en los que no se identifique la conciencia con el objeto, o resulta tal identidad esencial para el pensamiento?

EL PERFECTO ESTADO del no-pensamiento se obtiene en el quinto cuerpo, pero pueden percibirse destellos del mismo a partir del cuarto.  Los pensamientos continúan en el cuarto cuerpo, pero ya se empieza a observar la ruptura, la brecha existente entre dos pensamientos.  Antes del cuarto cuerpo, solamente hay pensamientos, y nada más que pensamientos; no logramos ver la brecha que los separa.  En el cuarto cuerpo empiezan a aparecer los intervalos entre pensamientos, y cambia el énfasis que ponemos en ellos.  Si usted ha observado las imágenes con las que se trabaja en la terapia gestalt, podrá entender lo que digo.  Supongamos que estamos viendo un holograma de una escalera; si nos fijamos en esa escalera atentamente, percibiremos los peldaños que suben; pero si lo vemos desde otro ángulo, nos parecerá que los peldaños descienden.  Ahora bien, lo interesante del asunto es que usted nunca podrá verlos peldaños subiendo y bajando de forma simultánea.  Solamente pude ver uno de los dos sentidos. La segunda de las imágenes reemplazará a la primera, y viceversa.

Podemos hacer un cuadro en el que aparezcan dos caras enfrentadas; esas caras están totalmente dibujadas, con su nariz, ojos y barba.  Al principio, parecerá como si las dos caras estuvieran la una frente a la otra.  Ahora pinte las caras de negro, dejando el resto del espacio en blanco.  Usted dirá que hay como un florero en ese espacio en blanco; y que la nariz y los ojos se han convertido en el diseño de ese florero.  Nunca podrá ver las caras y el florero al mismo tiempo.  Cuando logre distinguir las dos caras, el florero habrá desaparecido; si ve éste, las caras ya no estarán.  Por mucho que se esfuerce en verlo todo junto, la imagen gestáltica cambiará sus puntos de referencia.  Cuando usted fija su atención en los rostros, el jarrón se desvanece; si, por el contrario, se fija en el jarrón, desaparecen los rostros.

Hasta el tercer cuerpo, la imagen gestáltica de nuestra mente hace hincapié en el pensamiento.  Si viene Rama, lo vemos a él y, al mismo tiempo, vemos cómo llega.  El espacio vacío existente entre él y su llegada, o el vacío que hay antes de la llegada de Rama y después de su marcha, no se nos hace visible.  Sólo nos fijamos en la llegada de Rama, y no en el espacio que le circunda.  Pero las cosas cambian a partir del cuarto cuerpo.  De repente, usted se quedará sorprendido de que la llegada de Rama ya no sea lo más importante.  Cuando Rama aún no había llegado, había un espacio vacío, y lo mismo sucedía cuando ya se había ido.  El espacio vacío empieza a constituir ahora el punto focal de su mente.  Los rostros desaparecen, y el florero se hace visible.  Y cuando su atención se fija en el espacio vacío, usted ya no puede pensar.

Usted sólo puede hacer una de las dos cosas: mientras observa los pensamientos, puede pensar; pero cuando observa el espacio vacante, estará vacío por dentro.  Sin embargo, ambos procesos se alternarán en el cuarto cuerpo.  Unas veces ve los dos rostros y otras ve el jarrón; es decir, unas veces observa los pensamientos y otras observa el vacío que los separa.  Habrá silencio y habrá pensamientos.

La diferencia entre el silencio y la vacuidad es simplemente ésta: el silencio quiere decir que los pensamientos todavía no se han extinguido, si bien el énfasis ha cambiado.  La conciencia ha hecho un cambio y abandona el pensamiento para complacerse en el silencio; pero todavía sigue habiendo pensamiento.  Después, la atención se fija en el silencio, pero los pensamientos vuelven, de vez en cuando.  Cuando consiguen atraer su atención, vuelve a perderse el silencio y empiezan a moverse los pensamientos.

Durante los últimos momentos del cuarto cuerpo, la mente se mantiene alternativamente entre los dos.  En el quinto plano se habrán extinguido todos los pensamientos y solamente permanecerá el silencio.  Todavía no se trata del silencio definitivo porque sigue existiendo en comparación con el pensamiento y la palabra.  El silencio significa ausencia de palabra, el vacío implica un estado en el que no existe ni silencio ni palabra.  En el cuadro ya no se ven las caras, ni tampoco el florero, sólo el papel en blanco.  Si en este momento le preguntaran dónde se encuentran los rostros o el florero, usted no podría decir nada.

El estado de absoluto no-pensamiento se produce en el quinto cuerpo.  En el cuarto tenemos destellos de tal estado; lo percibiremos aquí y allá, entre dos pensamientos.  Pero en el quinto plano, el estado de no-pensamiento se tornará evidente y los pensamientos habrán desaparecido.

Ahora me referiré a la segunda parte de su pregunta, que dice: ¿Es necesaria la identificación para la formación de los pensamientos, o pueden producirse éstos sin ninguna identificación?  Hasta el tercer cuerpo, la identificación y el pensamiento se producen de forma simultánea.  Por un lado está tu identificación y por el otro el pensamiento; no existe intervalo alguno entre ambos.  Sus pensamientos y usted forman una cosa, no dos.  Cuando usted se siente furioso, es un error decir que está furioso.  Sería más correcto decir que usted se ha puesto furioso; porque, con respecto a esa furia, también le hubiera sido posible evitarla.  Por ejemplo, supongamos que digo que estoy levantando mi mano, y usted me replica: “Detenga ese movimiento”, y yo le contesto: “Eso no es posible, las manos se siguen moviendo.”  En tal caso, usted se cuestionaría qué es lo que quiero decir cuando afirmo que estoy levantando la mano.  Porque si digo: “Estoy alzando la mano”, también estoy en disposición de detener el movimiento.  De lo contrario, no podría asegurar que esa mano fuera mía.  Carecería de sentido.  Desde el momento en que usted no puede detener sus pensamientos, su identificación con ellos es completa hasta llegar al tercer cuerpo.  Hasta ahí, usted es pensamiento.

Por tal motivo, hasta ese tercer cuerpo el oponerse a los pensamientos de una persona significa que usted se está oponiendo a esa persona.  “Lo que usted dice está equivocado”, afirma usted; pero la otra persona no pensará que lo que acaba de decir pueda estar equivocado, sino que él está equivocado.  La mayoría de las disputas y conflictos tienen lugar no por causa de una simple manifestación, sino porque el ego se ha identificado plenamente con tal manifestación.  Por tanto, atacar sus pensamientos es atacarlo a usted mismo.  Incluso si en su interior usted se dice: “No importa que uestes no esté de acuerdo conmigo”, en el fondo, sentirá que se han opuesto a usted.  Sucede con frecuencia que uno llega a olvidarse de la idea motivo de discrepancia y, sin embargo, se discute por mantener los propios puntos de vista al margen de aquella.  Usted ha basado toda su entidad en ciertas opiniones que considera sagradas; son sus auténticos principios y argumentos básicos.

Hasta el tercer cuerpo no existe separación entre usted y sus pensamientos.  Usted es el pensamiento.  En el cuarto cuerpo se inician las oscilaciones.  Empieza a tener atisbos del hecho de que usted es una entidad y sus pensamientos son otra cosa.  Pero, hasta entonces, es incapaz de detener sus pensamientos, porque la asociación con ellos todavía está muy enraizada.  Arriba, en las ramas del árbol, usted ya empieza a sentir la diferencia.  Se sienta en una rama, sus pensamientos en otra, y usted aprecia que ellos no son usted.  Pero, en lo profundo, usted y ellos son la misma cosa.  Por eso, parece que los pensamientos se encuentran separados, y también que si mi asociación con ellos llegara a romperse, cesarían por completo.  Pero no cesan.  A un nivel más profundo, esa asociación con los pensamientos continúa.

Los cambios empiezan a tener lugar en el cuarto plano.  En ese nivel empieza a tener una noción vaga de que los pensamientos y usted son entidades diferentes.  Todavía no se atreve a manifestarlo, y el proceso mental sigue realizándose de forma mecánica.  Todavía no puede detener sus pensamientos, ni tampoco observarlos separadamente.  Yo puedo decirle: “Detenga su ira, y compruebe que usted es el dueño de sus emociones”, y también puedo decirle: “Genere su propia ira y compruebe que puede dominarla”.  Usted me contestará: “¿Cómo puedo hacer eso?  Yo no soy capaz de crear la ira”.  En el instante en que logre hacerlo usted se convertirá en su dueño.  Porque, entonces, podrá detenerla en cualquier momento.  Cuando se es maestro, el proceso de generar el enfado y de pararlo está en nuestras manos.  Si puede producirla, también podrá detenerla.

Resulta interesante comprobar que el hecho de detener la emoción es un poco más difícil que el de producirla.  Así que, si desea convertirse en su propio maestro, empiece por generar su proceso de ira, que le resultará más fácil.  Al iniciar el proceso se encintrará muy tranquilo, pero cuando quiera detenerla, ya se sentirá involucrado en ella y no será dueño de sí mismo.  ¿Cómo la pararemos?  Resulta siempre más sencillo iniciar el experimento, creando el enfado, que deteniéndolo.  Por ejemplo, usted empieza a reír, pero cuando ya se haya en plena risa, le resultará muy difícil contenerla.  Pero si usted no está riendo y quiere empezar a reírse, lo puede conseguir en un par de minutos.  Así conocerá el secreto de la risa –de dónde procede y cómo se produce-, y de este modo también conocerá el secreto de cómo pararla, cosa que podrá hacer.

En el cuarto plano empezará a ver que usted y sus pensamientos son cosas separadas; que usted ya no es uno con sus pensamientos.  Por tanto, cuando se produzca el estado de no-pensamiento, tal como ya dije, se hace presente el testigo; y siempre que haya pensamientos, el testigo se habrá disipado.  En los intervalos existentes entre los pensamientos –es decir, en las brechas que los separan- usted podrá comprobar que su identidad está separada de ellos.  Así pues, no existe asociación entre usted y sus pensamientos.  Pero, incluso entonces, usted no será más que un pobre observador.  No conseguirá mucho, aunque es un hecho que todos los esfuerzos deben ser realizados en este cuarto cuerpo.

Así que ya he definido dos posibilidades para este cuarto cuerpo; una, que es la natural, y la otra, que se consigue a través de la meditación.  Usted podrá alternarlas.  La primera de estas posibilidades es pensamiento, y la segunda es comprensión.  En el instante en que usted logre el segundo potencial del cuarto cuerpo –viveka, o comprensión-, el cuarto cuerpo se desmoronará, al igual que la identificación de la conciencia con la mente.  En otras palabras, usted habrá alcanzado el quinto plano, y dos cosas habrán desaparecido: el cuarto cuerpo y su identificación.

En el quinto cuerpo usted puede convocar sus pensamientos o no hacerlo, según le parezca.  Por primera vez, los pensamientos serán un simple medio y no dependerán de su identificación.  Si desea crear ira, generará ira; si desea crear amor, lo hará así.  Si usted no desea crear ningún sentimiento o pensamiento, estará en plena libertad de hacerlo.  Si desea detener la ira, que ya empezaba a producirse, puede hacer que se detenga.  Cualquier pensamiento que desee tener, lo tendrá; y a todo lo que no desee albergar en su mente, le será imposible adueñarse de ella.

 

Hay muchas anécdotas que se cuentan de la vida de Gurdjieff.  La gente le tenía por un individuo muy singular.  Si, por ejemplo, dos personas se sentaban enfrente de él, podía mirar a una de ellas con la máxima ternura, y a la otra con un gesto absolutamente colérico.  Llevaba a cabo esos cambios con tanta rapidez, que ambas personas se separaban de él con impresiones totalmente antagónicas.  Y así, aunque ambas le había entrevistado al mismo tiempo, una diría: “Tiene la mirada de un tipo peligroso”, mientras que la otra firmaba: “Está lleno de amor”.  Esto es algo que se puede hacer muy fácilmente en el quinto plano.  Gurdjieff estaba por encima de la mera comprensión que pudiera tener la gente de él.  Podía poner en su cara, de forma instantánea, la expresión que más le interesara.  Lo que para otros era algo muy difícil, para él constituía un simple juego.

La razón que subyace tras todo esto es que, en el quinto cuerpo, usted es el propio dueño de sí mismo, y puede convocar todo tipo de sentimientos que desee.  Ira, amor, odio, perdón, todas las emociones y pensamientos se convierten en mero juego, de tal modo que usted puede sentirse relajado siempre que quiera.  Relajarse después de haber jugado es algo muy sencillo, pero tratar de relajarse de la vida es muy difícil.  Si yo estoy simplemente jugando con la ira, no me sentiré enojado cuando ustedes abandonen esta sala.  Si juego el papel de hablador, dejaré de hablar en cuanto ustedes se vayan. Pero si, por el contrario, la charla es mi raison d’étre*, entonces continuará hablando, aunque ustedes se hayan ido.  Incluso si nadie me atiende, yo me escucharé a mí mismo.  Quiero continuar hablando porque ésa es la razón de mi vida; no se trata de un juego del que pueda relajarme.  Es mi auténtica vida, la que me domina.  Un hombre así hablará incluso por la noche.  En sueños, reunirá una multitud para poderles hablar.  También en sueños podrá querellarse, pelearse y hacer todo aquello que ha estado haciendo durante el día.  Seguirá haciéndolo durante las veinticuatro horas, porque es su vida, su auténtica existencia.

Su identificación se desarme en el quinto cuerpo.  Allí, por primera vez, usted se encuentra en paz, está vacío, entregado a su propia voluntad.  Pero cuando surja la necesidad, también podrá utilizar toda su capacidad de pensar.  Sería mejor decir que, antes del quinto cuerpo, los pensamientos lo utilizan a usted, y a partir del quinto, usted utiliza sus propios pensamientos.  Antes de que tal cosa llegara a producirse no será correcto decir: “Yo pienso”.  En el quinto cuerpo usted también comienza a darse cuenta de que sus pensamientos no son usted; y que los pensamientos de los demás también penetran en usted.  De este modo, usted no es consciente de que los pensamientos ajenos han llegado a formar parte de los suyos propios.

Nace un Hitler y Alemania entera se impregna de sus teorías; sin embargo, cada alemán se cree que tiene su propio pensamiento.  Un individuo muy dinámico difunde sus ideas entre otras mentes, y éstas se convierten en su eco.  Esta clase de dinamismo es tanto más serio cuanto que está profundamente arraigado.  Por ejemplo, hace ya dos mil años que murió Jesús.  Pues bien, las ondas que dejó su pensamiento siguen recorriendo el mundo, e impregnando la mente de los cristianos que consideran las teorías de Jesús como las suyas propias.  Lo mismo sucede en el caso de Mahavira, Buda, Krishna y otros.  Los pensamientos de cualquier personaje dinámico, ya sea bueno o malo, pueden ejercer su influencia sobre la mente humana.  La impronta dejada en nuestras mentes hindúes por Tamerlán y Genghis Khan todavía no se ha desvanecido, ni tampoco la debida a Krishna y a Rama.  Las ondas de su pensamiento siguen recorriendo el universo, y nosotros las recibimos y las incorporamos a nuestros particulares estados mentales.

Siempre sucede que una persona que se muestra muy buena por la mañana se vuelve mala al mediodía.  Por la mañana absorbe las ondas de Rama; por la tare puede sentirse influenciado por las ondas de Genghis Khan.  La capacidad receptiva y el momento producen la diferencia.  El mendigo siempre empieza a pedir por la mañana, porque el efecto de las vibraciones malignas es mínima a esa hora en que sale el sol.  Pero a medida que el día va avanzando, y el sol se siente cansado en su larga travesía por los cielos, la influencia del mal gana fuerza, de manera que ese pobre mendigo no obtendrá limosna alguna cuando llegue la noche.  Si un pobre pide un par de rupias por la mañana temprano, es difícil que se las nieguen; pero, a medida que va transcurriendo el día, se hace más difícil que obtenga su limosna.  Al anochecer se está cansado de todo un día de trabajo y, por tanto, el ánimo será muy poco propicio a la caridad.  La condición mental es completamente distinta, de la misma forma que también lo es el ambiente que le rodea.  De modo que los pensamientos que creemos que son nuestros no nos pertenecen.

Esto lo experimentará usted solamente en el quinto cuerpo.  Y se sorprenderá al ver cómo van y vienen sus pensamientos.  Viene el pensamiento y luego se va; se apodera de usted, y luego le abandona.  Hay miles de clases de pensamientos que son, además, muy contradictorios. Y ésta es la razón de tanta confusión como hay en nuestras mentes.  Toda persona vive en la confusión.  Si los pensamientos le pertenecieran por completo, no habría problemas de confusión.

*En francés en el origina. (N. del T.)

Primero se pasaría el cerrojo a las ondas mentales de Genghis Khan y luego a las de Krishna; y de este modo se pondría coto a la confusión.  Pero esas dos clases de ondas mentales están acechándole, y en cuanto se halle dispuesto para ello, entrarán en usted. Porque le rodean todo el tiempo.

Todo esto lo comprenderá muy bien cuando rompa por completo su identificación con el pensamiento.  El mayor cambio vendrá dado por el hecho de que hasta ese momento usted habrá tenido pensamientos, pero ahora será capaz de pensar de verdad.  Hay una diferencia entre las dos cosas.  Los pensamientos están atomizados; van y vienen, y siempre son ajenos.  Decir que son totalmente ajenos es muy acertado.  Mientras el pensar es nuestro, los pensamientos son de los demás.  Esta clase de pensar tomará cuerpo dentro de usted cuando se halle en el quinto plano.  Entonces será verdaderamente capaz de pensar y no un mero recolector de los pensamientos de los otros.  Por eso, el pensar del quinto cuerpo no constituye una carga, ya que representa su propia sustancia.  A este pensar, nacido en el quinto cuerpo, también le podemos denominar sabiduría, comprensión, o lo que usted quiera.

En el quinto plano usted tiene su propia intuición, su propia comprensión, su propia inteligencia.  En este plano, la influencia de los pensamientos exteriores habrá terminado y, en tal sentido, usted será el dueño de sí mismo.  Logrará alcanzar su auténtico ser; habrá vuelto a ser usted mismo.  Ahora posee sus propios pensamientos, su auténtica fuerza pensadora, sus propios ojos y su propia visión.  A partir de aquí, sólo vendrá a usted lo que desee, y lo que rechace jamás le molestará.  Podrá pensar aquello que le sea necesario, sin que le invadan otro tipo de pensamientos.  Ahora usted es el dueño.  El problema de a identificación ya no existe.

En el sexto plano ya no es necesario el pensar.  Los pensamientos se requieren hasta el cuarto cuerpo; el pensar y la sabiduría son necesarios en el quinto.  En el sexto plano ni siquiera existen estos últimos, porque ya no se necesitan.  Usted se transforma en un ser cósmico, y se vuelve uno con el brahman.  Ahora ya no existe el otro.

De hecho, todos los pensamientos se relacionan con el otro.  Los pensamientos existentes antes de llegar al cuarto plano, son lazos inconscientes con los demás.  Los pensamientos del quinto cuerpo constituyen ligaduras conscientes, pero siguen refiriéndose a los otros.  Después de todo, ¿para qué se necesitan los pensamientos?  Solamente para establecer una relación con los demás.  Hasta el cuarto plano son lazos inconscientes, en el quinto son conscientes.  Pero en el sexto ya no existe el “otro”, con el que se puedan establecer lazos de ningún tipo.  Ya no existe ninguna relación, sólo permanece lo cósmico.  Yo y usted somos uno ahora.  En este plano no hay lugar ni razón para que existan pensamientos.

El sexto es el brahman, la realidad cósmica en la que no hay pensamientos.  Por eso se puede decir que en el brahman hay conocimiento.  En realidad, los pensamientos que existen hasta el cuarto cuerpo son inconscientes, y contienen una profunda ignorancia.  Parece como si necesitásemos pensamientos para combatir esta autoignorancia.  En el quinto existe conocimiento en el ser interior, pero seguimos mostrándonos ignorantes con respecto al otro; el otro sigue existiendo para nosotros.  Por ello hay necesidad de pensar en el quinto cuerpo.  En el sexto ya no existe ni adentro ni afuera, no hay ni yo ni tu, ni éste ni aquél.  Ahora ya no hay distancia que justifique los pensamientos.  Lo que es, es.  Así pues, en el sexto sólo hay conocimiento, no pensamientos.

En el séptimo ni siquiera existe el conocer, porque ya no hay ni conocedor ni aquello que pueda ser conocido.  Por tanto, incluso el conocer desaparece en el séptimo plano.  Es el plano del no conocer, porque se está más allá de todo conocimiento.  Si usted quiere, puede considerarlo un plano de ignorancia.  Este es el motivo por el que una persona que se encentre en el último plano de conciencia, y otra que sea absolutamente ignorante, semejan idénticas, porque su comportamiento es con frecuencia similar.  Por eso siempre hay un gran parecido entre un niño y un anciano que haya logrado la iluminación; en realidad no son lo mismo, pero exteriormente parecen iguales.  Algunas veces un sabio iluminado actúa de una forma infantil; otras, en el comportamiento de un niño encontramos rasgos de santidad.  En ocasiones, una persona iluminada parece un completo ignorante, un tonto; y pensamos que no se puede ser tan tonto como él.  Pero el auténtico sabio se encuentra más allá de todo conocimiento, mientras que el niño todavía no ha llegado a él.  El parecido radica en que ambos se hallan fuera del conocimiento.

Osho.  En Busca de la Trascendencia.

Como inventé la teoría de la relatividad

Como inventé la teoría de la relatividad

Como inventé la teoría de la relatividad

Esta traducción de una charla dictada en Kioto el 14 de diciembre de 1922 ilumina el camino seguido por Einstein para alcanzar la teoría de la relatividad y ofrece muchos aspectos de sus trabajos en esa área.

Albert Einstein

Traducida al inglés  por Yoshimasa A. Ono

 

Es un hecho sabido que cuando Albert Einstein fue premiado con el Premio Nobel de física en 1922, no pudo asistir a las ceremonias en Estocolmo en diciembre de ese año pues estaba desde antes comprometido para visitar Japón en la misma fecha. En Japón, Einstein dictó la charla titulada “Como creé la teoría de la relatividad” en la universidad de Kioto el 14 de diciembre de 1922. Fue una charla improvisada para profesores y estudiantes, hecha en respuesta a una petición de K. Nishida profesor de filosofía de la universidad.

Einstein no hizo notas. La charla fue dictada en alemán y traducida simultáneamente al japonés por J. Ishiwara quien habia sido alumno de Arnold Sommerfeld y del  mismo Einstein de 1912 a 1914 y era profesor de física en la universidad de Tohoku. Ishiwara tomo detalladas notas de la conferencia y las publico (en japonés) en el periódico japonés mensual  Kaizo en 1923; tales notas son las únicas existentes de la charla. Recientemente T. Owaga publicó una traducción parcial al ingles en “Japanese Studies in the History of Science”.

Lamentablemente  ni las notas de Ishiwara ni la traducción de Owaga son accesibles a la comunidad internacional. Sin

Articulo aparecido en Physics Today, Agosto 1982. Traducción   Alvaro Núñez

embargo el recuento del propio Einstein de los orígenes de sus ideas goza claramente de un interés por si mismo. Por esta razón he preparado una traducción de la charla de Einstein completa a partir de las notas de Ishiwara. Es claro que este recuento de Einstein cierra de algún modo la controversia actual relativa a sí él fue guiado por  experimento de Michelson-Morley cuando en 1905 propone la teoría especial de relatividad; además muestra una serie de otros aspectos del trabajo de Einstein en relatividad.

 

-Y. A. Ono


“No es fácil hablar de cómo alcance la idea de la teoría de la relatividad, hay muchas complejidades ocultas que motivaron mi pensamiento. Y el impacto de cada una fue diferente en los diferentes pasos del desarrollo de la idea. No voy a mencionarlos todos aquí, ni tampoco enumeraré los artículos que he escrito sobre el tema, en su lugar describiré el desarrollo de mi pensamiento directamente conectado al tema

Fue hace casi diecisiete años cuando por primera vez tuve una idea en el desarrollo de la relatividad. Aunque no puedo decir exactamente de donde vinieron mis ideas, tengo la certeza de que estaban contenidas en el problema de las propiedades ópticas de los objetos en movimiento.  La luz se propaga a través del mar de Eter por el cual se mueve la Tierra. Trate de encontrar evidencias claras del movimiento del Eter respecto a la Tierra en la literatura pero no pude.

Entonces quise verificar el flujo del Eter respecto a la Tierra, o en otras palabras el movimiento de la tierra. La primera vez que pense sobre el problema no dudaba de la existencia del Eter o del movimiento de la Tierra a través de él. Ideé entonces el siguiente experimento usando dos termocuplas: ubicar dos espejos para reflejar la luz de una misma fuente en una dirección paralela al movimiento de la Tierra y otra antiparalela a el, si asumimos que hay una diferencia en la generación de  energía entre ambos rayos podemos usar las termocuplas para medirla. Aunque es un experimento muy similar al de Michelson, nunca trate de llevar a cabo este experimento.

Mientras pensaba sobre el problema en mis años de estudiante, me entere del extraño resultado del experimento de Michelson. Pronto llegue  a la conclusión de que nuestras ideas relativas al movimiento del Eter eran incorrectas, si asumíamos el resultado nulo del experimento de Michelson como un hecho. Este fue el primer paso que me llevo a la teoría de la relatividad. Así llegue a la conclusión que el movimiento de la Tierra no puede ser detectado por ningún experimento óptico, aunque la Tierra esta rotando respecto al Sol.

Tuve la oportunidad de leer la monografía de Lorentz de 1895. Él discutía y resolvía completamente el problema de la electrodinámica hasta la primera aproximación (a primer orden), es decir despreciando términos de orden superior a v/c, donde v es la velocidad del objeto en movimiento y c la velocidad de la luz en el vacío. Entonces trate de discutir el experimento de Fizeau bajo el supuesto de que las ecuaciones de Lorentz debieran ser validas tanto en el sistema de referencia del objeto en movimiento como en el sistema de referencia en el vacío como lo hizo originalmente Lorentz. Para entonces yo estaba ya firmemente convencido de la validez de la teoría electrodinámica de Maxwell-Lorentz. Además el supuesto de que esas ecuaciones debieran ser validas  en el sistema de referencia del móvil  llevaba al concepto de invariancia de la velocidad de la luz, el cual contradecía la ley de adición de velocidades usado en  mecánica.

¿Por qué esos dos conceptos se contradecían? Me di cuenta que esta dificultad era muy complicada de resolver. Gaste casi un año tratando de modificar la idea de Lorentz con la esperanza de resolver este problema.

Por casualidad un amigo mío en Bern (Michelle Besso) me ayudo. Era un día hermoso aquel en el que lo fui a visitar con este problema. Comencé mi conversación  con el del siguiente modo: “Últimamente he estado trabajando en un problema difícil. Hoy vine a combatir contra el junto a usted.” Discutimos cada aspecto del problema. Entonces rápidamente comprendí donde yacía la clave para este problema. Al otro día volví a visitarlo y, sin siquiera saludar, le dije: “Gracias, He resuelto completamente el problema.”  Un análisis del concepto de tiempo fue mi solución. El tiempo no puede definirse en forma absoluta, y hay una relación indisoluble entre tiempo y velocidad de propagación de una señal. Con este concepto nuevo pude resolver todas las dificultades completamente por primera vez.

Dentro de cinco semanas la teoría especial de la relatividad estaba completa. No tenia ninguna duda de que la teoría era razonable desde un punto de vista filosófico. También encontré que la nueva  teoría esta de acuerdo con el argumento de Mach. En oposición a la teoría general de la relatividad, en la cual el principio de Mach fue incorporado a la teoría, el principio de Mach tiene (solo) implicaciones indirectas sobre la teoría especial.

Así fue como se creo la teoría especial de la relatividad.

Mis primeras ideas sobre la teoría general fueron concebidas dos años después, en 1907. La idea ocurrió repentinamente. Estaba insatisfecho con la teoría especial pues esta estaba restringida a sistemas de referencia en moviéndose con velocidades constantes el uno respecto del otro y no podía aplicarse al movimiento general de dos sistemas de referencia  Me esforcé en intentar resolver esta restricción  y quería formular el problema en el caso general.

En 1907 Johannes Stark me pido que escribiera una monografía sobre la teoría especial de la relatividad para la revista Jahrbuck der Radioaktivitat. Mientras lo escribía llegue a darme cuenta que todas las leyes naturales podían ser discutidas dentro del marco dado por la teoría especial de la relatividad, salvo la ley de gravedad. Quise encontrar las razones de esto pero no pude dar con este objetivo fácilmente.

El aspecto más insatisfactorio del problema  era el siguiente: Aunque la relación entre inercia y energía estaba dada explícitamente en la teoría especial de la relatividad, la relación entre inercia y peso, o entre energía y campo gravitacional, no estaba claramente dilucidada. Sentía que este problema no podía ser resuelto desde la teoría especial de la relatividad.

Un día, la respuesta apareció surgió repentinamente. Estaba sentado en mi escritorio de la oficina de patentes en Bern. De pronto un pensamiento se me presento: si un hombre cae libremente, no siente su peso.  Estaba desconcertado. Este simple experimento pensado me causo una gran impresión. Él me llevó a una teoría de la gravedad.  Continué mi pensamiento: Un hombre cayendo esta acelerando. Luego lo que él siente y juzga es referido a un sistema acelerado. Decidí extender la teoría de la relatividad a sistemas acelerados. Sentía que haciendo esto estaría resolviendo el problema de la gravedad simultáneamente. Un hombre cayendo no siente su peso porque en su sistema de referencia aparece un nuevo campo gravitatorio que cancela al campo debido a la Tierra. En el sistema acelerado necesitamos un nuevo campo gravitatorio.

No pude resolver el problema en forma completa  inmediatamente. Me tomo ocho años antes de obtener la solución completa. Durante esos años obtuve respuestas parciales al problema.

Ernst Mach fue una persona que insistía en la idea que los sistemas relativamente acelerados eran equivalentes. Esta idea contradice la geometría Euclidiana, pues en el sistema acelerado la geometría Euclidiana no puede aplicarse. Describir las leyes físicas sin usar geometría es como intentar expresar nuestras ideas sin palabras. Necesitamos de las palabras para poder expresarnos. ¿Cómo podríamos expresar nuestro problema? No fue hasta 1912 cuando este problema fue resuelto, cuando descubrí que la teoría de superficies de Karl Friedrich Gauss podía ser la clave del misterio. Encontré que las coordenadas de superficie de Gauss podían esconder algún significado para este problema. Entonces no sabia que Bernhard Riemann (quién había sido alumno de Gauss) había discutido los fundamentos de la geometría en profundidad. Casualmente recordé las clases de geometría en mis años de estudiante (en Zurich) en manos de Carl Friedrich Geiser donde discutía la teoría de Gauss. Descubrí que los fundamentos de geometría poseían un profundo significado físico para este problema.

Cuando volví de Praga a Zurich, mi amigo el matemático Marcel Grossman estaba esperándome. Él me había ayudado antes abasteciéndome con la literatura matemática  cuando yo trabajaba en la oficina de patentes en Bern y tenia algunas dificultades para obtener artículos matemáticos. Primero me enseño el trabajo de Curbastro Gregorio Ricci   y después el trabajo de Riemann. Discutí con él respecto a sí el uso de la teoría de Riemann, o en otras palabras el uso del concepto de invariancia de los elementos de línea, podía resolver el problema. Escribimos un artículo al respecto en 1913, aunque no pudimos dar con las ecuaciones correctas para la gravedad. Estudie las ecuaciones de Riemann en detalle solo para encontrar los motivos por los cuales no pudimos hallar el resultado deseado de este modo.

Tras dos años de esfuerzo, descubrí que había cometido errores en mis cálculos. Volví a la ecuación original usando la teoría de invariancia y trate de construir las ecuaciones correctas. ¡En dos semanas las ecuaciones correctas aparecieron frente a mí!

Respecto a mi trabajo posterior a 1915, me gustaría mencionar solo el problema de la cosmología. Este problema dice relación con la geometría del universo y el tiempo. Los fundamentos de este problema provienen de las condiciones de borde de la teoría general de la relatividad y la discusión del problema de la inercia de Mach. Aunque no entendí exactamente las ideas de Mach respecto a la inercia, estas tuvieron gran influencia en mi pensamiento.

Resolví el problema de la cosmología  imponiendo invariancia sobre las condiciones de borde para las ecuaciones de gravedad. Finalmente elimine los bordes imponiendo un universo cerrado. Como resultado la inercia surge como una propiedad de la materia interactuante y esta no debiera existir si no hubiera otra materia para interactuar. Creo que con este resultado la teoría general de la relatividad puede ser satisfactoriamente entendida desde un punto de vista epistemologico.

Este es un breve viaje  histórico por mis pensamientos en la creación de la teoría de la relatividad”.

¡Descubre cuales son los libros de autoayuda más vendidos en el mundo!

¡Descubre cuales son los libros de autoayuda más vendidos en el mundo!

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Cada año se publican libros de autoayuda que abren una brecha a las tendencias de moda en ese momento. La venta de libros de éste género está “in crescendo” pero hay una lista de best-sellers que marcaron un antes y un después. Nunca pasan de moda y son de lectura obligatoria para todos aquellos amantes del género de autoayuda. Aquí tienes una amplia lista para que te inspires la próxima vez que te apetezca leer.

 

  1. Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, de Daniel Carnegie: lo escribió en 1936, todo un moderno en sus tiempos, y fue el pistoletazo de salida al boom de los libros de crecimiento personal. El autor habla sobre las relaciones interpersonales y hoy en día sigue siendo un libro de cabecera. Consiguió vender más de 15 millones de copias.

  1. Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen Covey: Con más de 25 millones de copias vendidas, el autor plantea una nueva forma de cambiar nuestros comportamientos a través del 7 hábitos que conjugan en tres componentes: el conocimiento, las debilidades y el deseo o actitud. Trabajando cada hábito, según el escritor, conseguiremos mejorar personalmente.

  1. Reinventarse, de Mario Alonso Puig: Este libro ofrece un mapa para conocernos mejor y para ver la vida con otros ojos. Es un golpe de aire fresco para ordenar nuestra cabeza y poder enfrentarnos a los problemas y obstáculos. Un manual para resolver problemas y un éxito de ventas.

  1. El monje que vendió su Ferrari, de Robin Sharma: Unicamente con leer el título nos genera una atracción hacia él. A través de una fábula espiritual, Sharma afirma en el libro que “quien domina su mente domina su vida”. Para saber la moraleja de la historia solo necesitas leértelo. ¿A qué esperas? El autor ha vendido más de 150.000 ejemplares.

  1. El secreto, de Rhonda Byrne: La autora nos desvela un secreto que ha ido pasando de generación en generación. En el libro expone que enfocarse en cosas positivas puede modificar los resultados y que pensar en positivo atrae riqueza, salud, felicidad y relaciones. Muchos dicen que ha sido una obra revolucionaria y otros lo consideran pseudo-ciencia. Decide tú en qué lado estás con éste éxito de ventas.

  1. El arte de no amargarse la vida, de Rafael Santandreu: Es uno de los 10 libros de autoayuda más populares en español y tiene un enfoque mas profesional que otros libros del mismo género. Está basado en la experiencia cognitiva, es decir, de los procesos mentales implicados en el conocimiento como por ejemplo la memoria o la percepción.

  1. Gente tóxica, de Bernardo Stamateas: Seguro que alguna vez hemos tenido a nuestro lado a gente que nos complica la vida y nos hace ser infelices. Muchas veces no podemos evitar cruzarnos con ellas, pero Stamateas nos hace un gran favor y analiza los diferentes tipos de gente tóxica para reconocerlos y así alejarnos. Stamateas ha logrado vender más de 500.000 copias de su libro.

  1. El Elemento, de Ken Robinson y Lou Aronica: Con este libro los autores nos ayudan a encontrar el “elemento”, aquello que nos apasiona y que nos ayudará a comernos el mundo. Cuando encontremos “eso que nos falta” nuestra vida dará un vuelco y conseguiremos bienestar y éxito.

  1. El poder del Ahora, de Eckhart Tolle: en éste libro el autor nos enseña a alejar los pensamientos destructivos que nos impiden disfrutar del presente con el lema vive el momento. Si no disfrutas de los pequeños detalles que te presta la vida y solo piensas en el mañana, éste es tu libro.

  1. Inteligencia emocional, de Daniel Goleman: ¿y si te dijeran que existe una inteligencia mucho más efectiva que el coeficiente intelectual? Goleman afirma que la inteligencia emocional nos permite ser conscientes de que estamos frente a situaciones emocionales y lo mejor es que la podemos aprender. Si el autor ha vendido más de 5 millones de ejemplares será por algo, ¿no?

     

Autor: Patricia Barajas

 

Agujeros de gusano en el pensamiento

Agujeros de gusano en el pensamiento

Agujeros de gusano en el pensamiento

 

El grado energético en que quieren (o desean) algo, está matemática y exponencialmente alineado con su poder para manifestarlo.

Cada uno de sus pensamientos tiene su propia conciencia. Es una conciencia dentro de una conciencia. Dentro de cada pensamiento reside un campo electromagnético de posibilidades. Estas posibilidades son atraídas magnéticamente hacia otras energías de vibracion similar. Cuando suficientes energías forman un vínculo de similitud, entonces manifiestan el objeto de su intención en forma física. Cada pensamiento tiene un pulso vibratorio que magnetiza otros pensamientos similares. A medida que ellos responden al llamado energético, comienzan a latir y entonces se conectan con la imagen de lo inherente dentro de cada uno de ellos y crean lo que acordaron.

En otras palabras, todos los pensamientos, sin importar lo que sean, tienen el potencial de manifestarse. La creencia crea un agujero de gusano vibratorio seduciendo al pensamiento hacia la forma. Se ha demostrado que el ADN tiene su propio lenguaje muy similar al lenguaje de los humanos. Se cree que el lenguaje humano está basado en el lenguaje de nuestro ADN interno. Cada célula de su cuerpo escucha cada palabra que ustedes pronuncian y piensan y luego crea a partir de ese diálogo. El ADN no descarta nada como un pensamiento casual o afirmar que estaban bromeando. Todo se toma en serio y luego se encamina hacia la forma inherente en cada uno de ellos y crean lo que acordaron.

Su ADN cree que ustedes son el comandante en jefe, los ve como un dios en aprendizaje y, siguiendo las instrucciones de los padres universales, obedece cada palabra y capricho suyos. Las cláusulas de “solo estoy bromeando” no residen dentro de la inteligencia de la estructura del ADN, porque responde a todos los pensamientos y palabras.

A medida que aprendemos a comunicarnos con nuestro universo interior en el camino a la creación de nuestro prometido cielo en la Tierra personal, es importante tomarse tiempo para aminorar la velocidad y estacionarse en el corazón. Al entrar en el templo interior, nuestro diálogo con nuestro ADN se oye alto y claro, sin bullicio externo. Al adentrarnos más en la comunicación con nuestra conciencia celular, descubrimos infinitos caminos de creación a nuestra disposición.

Estamos dentro de nuestro templo viendo muchas columnas doradas de posibilidad. Reflexionamos sobre los resultados. Para nuestro ADN y primos celulares todo y cualquier cosa es posible. El yo percibe nuestros deseos más profundos creando un charco para chapotear en él en lugar de un océano para nadar. ¿Quiénes somos nosotros para obstaculizar nuestro propio camino y sabotear lo que el universo ha estimado que hagamos?

Cuando estamos en un estado refinado de comunicación del ADN podemos viajar al pasado, al futuro… y más allá, a través de los agujeros de gusano del pensamiento. Ellos se abren dentro de la espiral del ADN cuando estamos en un estado distendido de meditación. Tenemos la capacidad de trascender el tiempo y el espacio. En este lugar que está conectado a todo tiempo y espacio, podemos ver lo que está por venir con el fin de sanar el pasado y conectarnos con nuestras más profundas verdades antiguas en el ahora.

Cuando vamos a nuestro interior, cualquier cosa es posible. Nos corresponde a nosotros mantener esa preciosa perla de posibilidad y no dejarla caer en la playa de nuestra propia confusión. Al visitar el panorama de todo tiempo y espacio interno aférrense a los tesoros que traen de vuelta. Estas son verdades celulares que reincorporan. Ustedes son custodios de lo que podría ser, ¿de lo que fue …? y de lo que será. Hónrenlos como a sus tesoros más preciados. Son mundos que están esperando ser dados a luz.

Gillian MacBeth-Louthan

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